El presidente de Italia, Sergio Mattarella, se convierte en la figura clave para la política del país en las próximas horas, luego de que el primer ministro, Matteo Renzi, anunciara su renuncia y el pedido presidencial de que se mantenga en su cargo.
La consulta popular, en la que la posición sostenida por Renzi fue derrotada por el 59,1% de los votos, se centraba en la drástica disminución del tamaño y atribuciones del Senado, así como en la pérdida casi total de atribuciones administrativas de las provincias, que hubieran pasado a las regiones.
Una vez formalizado el paso al costado que Renzi prometía casi desde su investidura en febrero de 2014, la primera incógnita es si Mattarella pedirá al oficialismo que encabeza el Partido Democrático forme un gobierno sin Renzi, dado que aún tiene mayoría entre los 630 diputados y 315 senadores.
La lista de posibilidades aumenta e incluyen una convocatoria a un gobierno técnico de transición, un llamado a nuevas elecciones o la designación de un ejecutivo que complete el mandato de Renzi, previsto originalmente hasta mediados de 2018.
Las fuerzas opositoras, como la Liga Norte de Matteo Salvini y Fuerza Italia, se han expresado por un llamado a elecciones pero luego de la discusión y aprobación de una nueva ley electoral.
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